Esta web utiliza cookies para mejorar tu experiencia de usuario y para recopilar información estadística sobre tu navegación. Si continúas navegando, consideramos que aceptas su uso. OK | Más información
Agora

Actualidad Àgora

La “tecnología de bloques” o blockchain, es una de las palabras de moda en los últimos tiempos. La cadena de bloques es también un concepto que plantea una enorme revolución no solo en nuestra economía, sino en todo tipo de ámbitos. Entender lo que es esa cadena de bloques no es tan difícil, y dado que cada vez se utiliza más este concepto hemos querido por medio de esta circular, explicarles qué es, cómo funciona y su aspectos jurídicos básicos.

Pero….¿qué es el Blockhain?

El Blockchain es una inmensa base de datos que se distribuye entre varios participantes. Es decir, es un libro de registro inmutable que contiene la historia completa de todas las transacciones que se han ejecutado en la red. A cada participante se le llama nodo, que en realidad viene a ser un ordenador más o menos potente. Estos nodos se conectan en una red descentralizada, sin un ordenador principal. Son redes llamadas P2P que hablan entre sí usando el mismo lenguaje (protocolo).

Una cadena de bloques es esencialmente solo un registro, un libro mayor de acontecimientos digitales que está “distribuido” o es compartido entre muchas partes diferentes.

Es una base de datos distribuida en millones de ordenadores que almacenan la información. En ella aparece todo el historial de las transacciones que se han producido y que no se puede modificar, dado que para hacerlo se necesitaría una potencia de cómputo extraordinaria para cambiar la información de forma simultánea en toda la red. Es, además, una red descentralizada, pues no tiene ninguna institución que la regule.

El corazón de Blockchain reside en la “cadena de bloques”: el comprador y el vendedor introducen los datos sobre la transacción en Blockchain, que cada 10 minutos construye bloques con esta información. Para validar ese bloque es preciso que los denominados “mineros’” resuelvan un complejo problema de computación, momento en el que se le ‘enganchan’ todos los bloques anteriores. Este proceso, que se realiza cada 10 minutos, se conoce como “cadena de bloques”.

A simple vista parece que el blockchain esencialmente sirva como una base de datos para registrar transacciones. Sin embargo, los beneficios que aporta esta tecnología se extienden mucho más allá de los que nos puede ofrecer una base de datos tradicional.

La idea detrás de blockchain consiste en que para llevar a cabo una determinada operación, todos los participantes en la misma tienen acceso a un libro de órdenes común, de forma que solo cuando todas las partes están de acuerdo se puede registrar un cambio. Esta tecnología, que está detrás de las principales criptomonedas, ha inspirado a los bancos a desarrollar millonarias inversiones y a estudiar posibles nuevas vías de negocio, desde las transferencias internacionales a la auditoría.